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“El personal de la FMA es bueno, noble y comprensivo. No tengo cómo pagarles” – Tilsia Fajardo, madre de paciente de oncología pediátrica.

“El personal de la FMA es bueno, noble y comprensivo. No tengo cómo pagarles” – Tilsia Fajardo, madre de paciente de oncología pediátrica.
junio 17, 2022 Fundación Montañas Azules

Wilmer Medina Fajardo de 14 años perdió su ojo derecho a raíz de un cáncer poco común que se desarrolló en el interior de su globo ocular en el 2021. “Todo inició por una masa extraña en su ojo, fuimos remitidos a un oftalmólogo pues no sabían qué era”, relata Tilsia Fajardo, su madre.

Desde la vereda Medio Nogales en Bolívar Santander, Wilmer fue remitido a Moniquirá por más exámenes médicos y posteriormente al Hospital Internacional de Colombia. Bajo la dirección del doctor Buitrago, oncólogo de la FCV se realizó la primera cirugía para extraer una pequeña masa de grado tres en su ojo derecho.

“Después de la operación volví el nueve de noviembre al hospital y su ojo estaba en peores condiciones, la masa estaba aún más grande”, comenta Tilsia. En menos de 15 días la enfermedad se había agravó de tal manera que el personal médico tuvo que extraer el ojo derecho de Wilmer e iniciar un tratamiento de radioterapia. “Mi esposo estaba muy resiliente a la operación, es difícil aceptar que un hijo pierde un ojo… Sin embargo, era la vida de él o esto”. Luego de la operación, Wilmer inició un tratamiento de radioterapia que, aunque erradicó gran parte de las células cancerígenas, no acabó el cáncer en su totalidad.

A Montañas Azules llegan en diciembre, dado que no tenían ni alimentación constante ni un lugar estable donde quedarse. “Todos los días gastaba dinero en transporte a veces no salía porque cómo (…) Yo pensé que al llegar a la FMA me aburriría, pero no, el tiempo se nos ha pasado muy rápido, el personal de la FMA es muy bueno, noble y comprensivo. No tengo cómo pagarles”.

De cuarenta sesiones de quimioterapia, Wilmer está en la quinceava y aunque el proceso de recuperación es largo, su respuesta al tratamiento ha sido positiva. “Mi esposo aceptó con el tiempo y aunque también se enfermó de cáncer de próstata ya está en tratamiento en el Hospital Internacional”.

“Yo sigo siendo el mismo, incluso manejo moto y me defiendo muy bien” exclama Wilmer con sencillez y esperanza en una pronta recuperación.

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